
En esta segunda entrega (no os perdáis la PRIMERA PARTE) nos toca hacer nuestros materiales. Fabricarlos, idearlos. Vale inspirarnos en cositas que veamos ya hechas y que nos gustan. La imitación es una fuente de investigación y aprendizaje gigantesca.
Como este post se adivina larguito, no me voy a andar con rodeos. Empezamos. Todo comienzo necesita de PLAN, sobre todo si queremos ver un final. Esto es, pararse a pensar unas cuantas cosas antes de lanzarse y colocarse delante de la pantalla del ordenador. Si no pensamos antes, perderemos un montón de esfuerzo y tiempo.
El PLAN debería despejar las siguientes incógnitas: tema, diseño y mensaje
- Elección de un tema que nos dé la referencia en la creación y nos motive en la búsqueda de inspiración. El objetivo a cumplir, o más bién, qué queremos hacer. No sólo tendremos que pensar “a lo grande”, sino también en los pequeños adornos que complementen.
- La paleta de colores. Aquí mi recomendación es que inicialmente no sean demasiados y que de alguna manera (no es obligatorio, claro) guarden alguna relación con el tema.
- La tipografía también juega su papel. Los sentimientos son una parte muy importante del scrapbooking, y gracias a las palabras con las que acompañemos nuestras imágenes podemos intensificar lo que queremos transmitir.
- Determinar un estilo para el tema a veces también es importante, sobre todo porque permitirá aunar todos los elementos de diseño con coherencia y así ganaremos en unidad perceptiva: lo que hayamos creado lo sentiremos como un todo, en vez de varias cosas dispersas.
Yo voy a plantearme una página sencillita, con un tema fácil, proporcionado por la fotografía que he elegido para ilustrar. Y para ello quiero hacer esto (lista de la compra), TODO original, ¿vale?:
Papel digital * Marco para fotos * Etiqueta para texto * Washi * Texto