¿Aún estáis sentados delante del ordenador? ¿No habéis ido ya a por los ingredientes de nuestra receta de hoy?. Os hemos preparado un dulce de los que se asan en la cocina y luego se pasean orgullosos por donde quiera que vayamos a hacer fotos.
Ah, claro, que igual no sabéis de qué hablo. Pues nada, yo me explico ahora mismo:
Seguro que desde hace tiempo habéis visto multitud de correas personalizadas para la cámara. Se han puesto de moda. Aparecen en nuestros blogs de referencia (hace unos días nuestra Eva nos mostraba un montón de ideas geniales a modo de regalos para amantes de la fotografía y entre ellas había este tipo de correas), se las podemos ver a nuestras fotógrafas preferidas (o fotógrafos, que no se moleste nadie jejeje). Son divertidas o serias, atrevidas o clásicas, temáticas o lisas... Son perfectas para darle un "toque" a nuestra cámara.
Os proponemos la siguiente idea: ¿y si nos hacemos nuestra propia correa? ¿y si además el diseño es intercambiable y la podemos combinar con lo que queramos? ¡Nada más fácil!
Un "hazlo tú mismo" muy muy asequible en tiempo, esfuerzo y dinero. Además, es perfecto para cambiar un poco el aspecto de nuestra cámara y también sirve para regalar estas Navidades.
