¡¡Ya está aquí el solete, el calorcito, la manga corta, los días con más luz!!! ¿No os dan ganas de pasaros el día en la calle? ¿O sólo me pasa a mí?? Evidentemente, los que más lo están deseando son los peques de la casa, porque no es lo mismo jugar en casa, como vimos en marzo, que salir a disfrutar del campo, playa, parque o lo que sea... pero FUERA!!! Con sol!!! Es decir... luz!!!!
En los fríos y oscuros meses anteriores os hemos hablado de buscar las ventanas o jugar con aperturas grandes, pero aunque ahora no vamos a tener problema por falta de luz... podemos tenerlos por exceso! Que a ver si os vais a pensar que lo de hacer fotos fuera es todo coser y cantar! Vamos a ver cómo podemos controlar la luz en el exterior, que es muy diferente de la que tenemos en interiores, y también repasaremos algunas reglas de composición que hemos aprendido en post anteriores. ¿Listos? ¡Allá vamos!
la luz (y la sombra!)
Lo primero que hay que tener en cuenta es el día que hace! Parece una obviedad, pero es que no tiene nada que ver un día nublado con un día de sol radiante. Solía pensar que los días nublados eran un rollo... hasta que me aficioné a la fotografía. Entonces descubrí que ese cielo encapotado en realidad era fantástico para hacer fotos! Ahora veremos por qué. Pero primero, supongamos que tenemos ese maravilloso día soleado típico del verano. En este caso, tendríamos que el elegir el momento ADECUADO del día en que se van a hacer las fotos. Sí, ya sé, hay {momentos} que no planificamos, y que ocurren cuando ocurren, es cierto. Pero pongamos por ejemplo que queremos hacer unas fotillos jugando en el campo, o en el parque, o nos damos un paseo por la ciudad... Si tenemos la opción de elegir, el momento ideal es temprano por la mañana, o una hora antes de atardecer. La luz es menos dura, el sol está bajo... y esos tonos!!



